18/10/12

se me apareció buda.
no tuve que buscarlo.
llegó a la puerta de mi casa.
haciendo la cosa más trivial: vino a entregar el recibo del predial.
primero me saludó de mano, apretón fuerte.
me pidió mi nombre, me dijo que su hija se llama igual.
después me dijo que firmara la hoja.
sonrió.
al final me dijo, seguro, con una voz fuerte, que le había dado gusto verme, como si me hubiera visto en otro tiempo y espacio.
me pareció grandioso.
me iluminé.
sonreí.